Aquí estoy...
Perdida de nuevo, en otro laberinto, con miedo a que no haya salida en el, pero con fe y esperanza de que la encontraré porque tú estarás conmigo, como siempre, aunque yo no haya sido digna de ti en ocasiones, aunque yo no haya dado todo lo que he podido de mí. Porque sé que he errado, que he fallado una y mil veces, y que te he decepcionado al no ser tan fuerte, constante y luchadora como tu deseas que sea. Como debo ser. Como quiero ser.
Sabes, que ese es mi mayor deseo, poder superarme a mí misma, poder salir de esta espiral de apatía, desgana y desorden que es mi vida últimamente. Y digo últimamente por no decir todos estos años atrás. Pero eso, tu mejor que nadie lo sabes.
Quiero que también sepas, que aún con todos éstos defectos que manchan mi alma, he decidido tenerte presente, siempre, en mis buenos y malos momentos, en mis alegrías y tristezas, en todos mis vaivenes,en mi paz y mi tormenta.
Tú, señora, mi Diosa justa, firme y sobre todo buena, porque aunque en ocasiones tengas que ser dura, tajante y firme, lo eres porque así debe ser, porque es tu cometido, cuidar, proteger, vigilar y guiar a todo aquel que sea digno de ti. Y eso quiero ser, digna de pronunciar tu nombre en voz alta y digna de seguir tu sendero, aunque a veces merezca tu castigo o tu indiferencia por no tener la valentía y constancia necesarias para guiar mi camino como debo hacerlo.
Y por eso, pido tu ayuda una y mil veces, para que me tomes la mano y me enseñes a surcar los senderos de mi vida, y a elegir el mejor carril en cada encrucijada, en las que estarás tú, esperándome, hermosa,regia e imponente para sonreirme al pasar por tu lado.
Aquí estoy, ante ti, Hekate, una vez más. Para apelar a tu justicia, porque me encuentro en una gran encrucijada, en un momento amargo de mi vida, al que tendré que enfrentarme mañana. Tal vez a causa de mis malas decisiones en el pasado, pero es un momento agrio al que tengo que hacer frente, firme, valiente y con fe en que todo saldrá bien y pronto llegará de nuevo la calma y el sosiego.
Mañana me veré sumida en un juicio al que me es imposible no asistir, y debo hacerlo dura y altiva porque sé que no es mi falta, que en esta ocasión no he cometido un error grave. Porque es a mí a la que han engañado y robado un dinero que formaba parte de mi hogar y no del suyo. Y te llamo y te suplico que asistas a ese juicio como jueza, porque quiero que seas tú la que mires, observes y decidas qué ha de ocurrir. Porque sé que me verás y la verás a ella donde quiera que se encuentre, y decidirás cual será el destino de ambas con la mas justa de las decisiones.
Te ruego, te llamo, te pido que estés a mi lado, que me tomes de la mano y me transmitas serenidad y facilidad de palabra, para poder expresar mi indignación por lo ocurrido lo mejor que pueda hacerlo.
Y hoy, dormiré tranquila, en paz y calma porque no dudo de tu compañía y tu protección.
Y por ello, te doy las gracias de la mejor manera que se hacerlo, escribiendo lo que mi corazón y mi alma tienen que decirte, porque aunque en ocasiones no sé explicarlo con claridad en voz alta, mis dedos lo escriben con soltura y todo el sentimiento que les transmite mi espíritu.
Gracias Señora, por estar a mi lado y no permitir que abandone mi camino.
Por siempre tuya.
Aquí me encuentro...
Transportándome lejos, muy lejos, tanto como mi mente lo permite. Surcando bosques mágicos, caminando sobre un musgo milenario que se enreda a mis pies a cada paso que doy, recordándome que soy parte de la tierra que camino.
Purificando mi alma con letras cargadas de mí. De pensamientos llenos de sueños, de proyectos a corto plazo, como limpiar mi casa mañana con una infusión de vinagre y romero y mi piel con un baño de agua de manzanilla y un chorrito de leche.
Mirando a través de mis ojos, buscando el siguiente paso que debo dar para dejar lo desgastado, caótico y caduco atrás. Para renovarme a mí misma, para lograr entrar en armonía con ésta espiral de anhelos, desganas, pasiones y ansias que tengo dentro.
Extasiada, excitada y agradecida de que hayas llegado a mí, como un fuego que me arde en el alma y quema las llemas de mis dedos mientras escribo. Y escuchando The Book Of Right On y bebiendo leche con vainilla, me adentro en tus bosques y desnudo mi cuerpo en la oscuridad de una noche infinita y danzo alrededor de la fragua que renueva mi vida; con el único abrigo de mis cabellos sobre mi pecho, de las copas de los árboles que bailan conmigo al compás del chisporroteo del fuego que quema mi espíritu, que calienta mis pies y extasia mi cuerpo. Con el único abrigo que me ofreces tú, que eres la llama que ilumina mis penumbras, que eres la que danza conmigo agarrada de mis manos girando a mi lado en la espiral de mi vida.
Al amanecer, rendidas tras una noche extensa, nos acostamos en la hierba, la una junto a la otra, observando como los primeros brotes, tiernos, verdes, jóvenes y ansiosos como yo, se hacen paso entre la tierra fértil para calentarse con los rayos de sol que se asoman lentamente en un cielo rosado e infinito.
Imbolc ha llegado.





